| La miel en la Tercia de Tañes |
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| Thursday, 05 de June de 2008 | ||||||||||||||||||||||||
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JENARO PÉREZ Leemos en El Ferre la buena noticia —reflejada en “La Nueva España” — de la pronta inauguración en Tañes de un museo de la apicultura que, aunque parece que sufrirá un retraso, ya se presenta como una realidad y un notable complemento cultural de la red de pequeños museos del Concejo de Casu. También su emplazamiento junto a la Iglesia Colegiata de Tañes me parece un acierto, por el bello marco que supone todo el entorno paisajístico, así como su fácil acceso, pues ello redundará en una más abundante visita de foráneos. Por tanto, es de desear que se cumplan todas las previsiones de equipamiento y que comience cuanto antes a funcionar cara al público, pues el tema es de lo más interesante.![]() A pesar de ser el concejo de Casu, un hábitat perfecto para la proliferación de colmenas —por su abundante y variada flora— y contar con una arraigada tradición apícola, no soy un entendido en apicultura. Por tanto, de ningún modo pretendo realizar disertación científica alguna sobre las técnicas de producción de miel y sus derivados o sobre la morfología y vida en comunidad de este insecto himenóptero que es la abeja. Poco os puedo contar que no podáis encontrar en libros o en Internet, mejor explicado y por gente más docta en el tema que yo. (Seguro que a El Ferre le gustaría que ésta no fuera la única colaboración sobre el tema de la apicultura y que algún apicultor casín se decidiera a hablarnos de estas cosas más científicas). Así es que simplemente he recopilado alguna documentación sobre la miel y las abejas, no pretendiendo otra cosa que despertar la curiosidad sobre la apicultura y resaltar los innumerables beneficios que ha tenido y sigue teniendo esta ancestral actividad para la especie humana. Y al final, la miel y las colmenas en nuestra Tercia. Una consulta al famoso Catastro del Marqués de la Ensenada, nos muestra la importancia que ya en el del siglo XVIII representaba la apicultura en nuestra parroquia. LA ABEJA Y LA MIEL Abeja en Prieres Por todos es sabido que es la abeja la productora del maravilloso manjar que es la miel, sustancia viscosa y amarillenta, que hasta ha dado nombre a todo un color: el color melado (la referencia más cercana podría ser el ámbar; del claro al oscuro, dependiendo de la flora que haya servido de aprovisionamiento a las abejas). Los usos de la miel y su sabor dependen básicamente de las variedades de flores en que hayan libado las abejas, teniendo cada tipo de flor sus especiales propiedades terapéuticas; así la flor de azahar es buena para el insomnio y tiene propiedades antiespasmódicas; la miel de eucalipto es apropiada para las infecciones respiratorias, de garganta e incluso infecciones de las vías urinarias; la miel de espliego es buena como antiséptico pulmonar, adecuada para tos y gripe; la miel del pino es la más apropiada para facilitar la expectoración de los bronquios; la miel de romero es de las más apreciadas, con buen sabor, es buena para el funcionamiento del hígado y muy estimulante en casos de cansancio y estrés; acabo con la miel de la flora de la montaña que se recomienda especialmente para los catarros, en fin así podríamos continuar, pero ya dije que este tema es amplísimo y cada uno puede ampliarlo según su interés. La miel de la Tercia, de castaño y brezo, fundamentalmente, es oscura, con el justo toque amargo en su sabor y apreciada en el tratamiento de afecciones respiratorias. "Postal" en La Cota (PRIERES) La miel no conviene calentarla a más de 45 grados centígrados, pues entonces se perderían muchas de sus propiedades nutritivas, concretamente se eliminarían muchas de sus vitaminas. La miel está compuesta por un 75% de glúcidos (fructosa, glucosa, dextrina, sacarosa), un 20% de agua, aminoácidos esenciales, ácidos orgánicos, sales minerales, oligoelementos (potasio, sodio, calcio, magnesio, hierro, fosforo, azufre, cloro), vitaminas de todo tipo (excepto la vitamina A) algunos encimas digestivos, sustancias antibióticas y polen. No quiero acabar sin deciros que las abejas producen tres veces la cantidad que necesitan para sobrevivir en invierno, por eso es preciso dejarlas un tercio de su miel para su sustento, no se puede decir que no sean generosas nuestras amigas las abejas,¡larga vida para ellas, junto con nosotros!. UN POCO DE HISTORIA La miel es un producto que desde el inicio de la humanidad hasta nuestros días la hemos tenido como alimento casi mágico, ya que fue recomendada en todos los tiempos como alimento y medicina por personajes doctos e ilustres: Hipócrates, la recomendaba para prolongar la vida; Plinio el Viejo, mezclada al cincuenta por ciento con el aceite de hígado del bacalao, como poderosísimo reconstituyente; Pitágoras y Demócrito la tenían por una segura fuente de longevidad y también la miel es mencionada en la Biblia (Deuteronomio). Los romanos tenían un alto concepto de este producto, consumiéndolo frecuentemente mezclado con vino y no había banquete que se preciase en que la miel no estuviese presente de tres maneras diferentes: al principio de la comida, en forma de vino melificado (el muslum); en el segundo servicio la consumían en su estado natural y —finalmente— en los postres, en forma líquida o en panales. Otros grandes consumidores de miel fueron los antiguos egipcios, que practicaron un curiosísimo método de explotación de colmenas, pues con el fin de aprovechar al máximo la flora de las riveras del Nilo, decidieron colocar las colmenas en barcos, navegando a lo largo del río en etapas, con el fin de dar tiempo a las abejas a recolectar prácticamente cada flor de rivera, de tal manera que el final del trayecto o “crucero” coincidía con la recolección del preciado producto. La miel fue y es considerada un potente desinfectante y un magnífico cicatrizante de las heridas, debido a una sustancia producida por las abejas llamada “Glucosa Oxidasa”. Se dice que debido a este poder bactericida fue posible transportar el cadáver de Alejandro Magno de manera incorrupta desde Babilonia hasta Alejandría, en Egipto; siendo sumergido en un ataúd lleno de miel. Este método de inmersión en miel parece ser que era frecuente en los transportes de cadáveres (humanos o no), ya que la alta concentración de azúcar hacía que las bacterias que pudieran estar presentes en la miel murieran por “lisis osmótica”. (Pero hay una excepción que conviene saber: las esporas del botulismo son de las poquísimas bacterias que sobreviven en la miel; por tanto, debe evitarse que los niños menores de tres años ingieran miel natural, (directa del panal) ya que el incompleto desarrollo de los jugos gástricos del los bebés impide la eliminación de esta bacteria, que de otra manera es totalmente inofensiva para los adultos, ya que los jugos gástricos plenamente desarrollados bastan para acabar con ella). LA APICULTURA EN LA TERCIA FUENTE: Ministerio de Cultura He aquí lo que declararon sobre la miel en la Tercia de Tañes del 1752: “….A la diez y nueve dixeron, que en este expresado concexo ay propias de los vecinos de él las Colmenas siguientes: Tanes (1) En la parroquia de Tanes, tiene una Antonio Suárez, otra Domingo de Cueria, Ignacio García ocho, Marcos del Pando dos, Joseph del Acebo dos, Pedro de Cueria tres, Joseph García cinco, Francisco del Prado dos, Juan Sánchez tres, Domingo del Pando cinco, Don Gabriel Francisco, presbítero, dos, Santiago Pérez una, Joseph Sánchez tres, el Santuario de la Magdalena de Porciles siete, Fernando Blanco una, Antonio Blanco otra, Pedro González otra, Toribio Calbo seis, Juan Calbo ocho, Catalina Cambas viuda quatro; y además de las que van expresadas tienen también en comuña las que se expresarán, como son Juan del Prado con Joseph Suárez, su vecino una; Andrés González, con dicho Joseph Suárez, quatro; Pedro Francisco (2) con Francisco Suárez, vecino de la misma parroquia, una; Gabriel González con Domingo del Pando, cinco; Bernardo del Prado con Gabriel Alonso, cinco; Thorivio Pérez con dicho Gabriel Alonso, quatro; Ignacio González con dicho Gabriel Alonso, dos; Julián Calbo con el referido Gabriel Alonso, tres; Theresa Posado, con Joseph Pereda, una; Juan Antonio Sánchez con dicho Joseph Suárez, quatro; Juan de Caso, con Juan González, una.” Como podéis contar las colmenas sólo en nuestra tercia sumaban la cifra de 97; si sumamos las de las demás parroquias del concejo, a la sazón El Campu, Sobre Castiellu, Pendones, Tozu, Tarna y Bueres y añadimos las del Coto de Orlé que aún no pertenecía al concejo, podemos darnos cuenta de que la miel en Casu bien se merece un Museo, pues tenemos más que sobrada tradición en este arte de cultivo, si así se le puede llamar. En estos momentos desconozco el monto de las colmenas de Casu, pero bien podría ser este Museo el impulso para una potenciación de este producto que gracias a este animalito que un día decidió unirse a nosotros (el primero) dándonos las dos terceras partes de su dulce producto a cambio da casi nada. (1) En el documento original viene Tanes (2) Este Pedro Francisco, en otro apartado de este Catastro figura a la cabeza de un grupo de vecinos de Prieres, como propietarios de un molino de un molar, sito en “el Caminón de Arriba” Gijón, Mayo de 2008. Jenaro Pérez
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