| Con la Sociedad Casina de la Habana |
|
|
|
| lunes, 31 de marzo de 2008 | |||||||||||||
|
Estamos en puertas de un encuentro entre vecinos de Casu y descendientes de casinos en Cuba: el CENTENARIO DE LA SOCIEDAD CASINA DE LA HABANA. Con motivo de este relevante hecho, elaboramos un modesto documento que pretende un acercamiento a la historia de la emigración casina en Cuba.
Nos gustaría disponer de más documentación al respecto para ampliar nuestros conocimientos sobre el trascendental hecho histórico que supuso la emigración a Cuba y que marcó una buena parte de la historia del concejo, pero, hasta el momento, esto es lo que hay. CON LA SOCIEDAD CASINA DE LA HABANA Dori Barrial El fenómeno migratorio asturiano hacia América, acentuado entre mediados del siglo XIX y primer cuarto del XX, origina la fundación de una serie de sociedades de fines benéficos, culturales y recreativos que procuraban el bienestar de aquellos cuyo destino les suponía la distancia y el añoro de su “tierrina”. Así, se constituyeron centros asturianos en Argentina, Brasil, Chile, Méjico, Puerto Rico, Uruguay, Venezuela… y, por supuesto, en Cuba, destino por excelencia de emigrantes asturianos. (En la década de 1890, a Cuba llegaba más del 80% de los emigrantes asturianos a América) Víctimas, en unos casos, de una presión demográfica que en su Asturias natal ponía límite al terreno cultivable (familias con 10 y 12 hermanos eran frecuentes), y en otros, de las rentas cada vez mayores de los propietarios de la tierra, estos emigrantes adolescentes y varones en su mayoría (pues también contaba el afán de escapar de un servicio militar de duras condiciones para los reclutas de la época), tomaban la decisión de embarcar en los navíos emblemáticos de la emigración asturiana, como el “Alfonso XIII”, el “Havana” o el ”Cristóbal Colón”. El "Cristobal Colón" Partiendo de los puertos de Gijón o Ribadesella, —también de La Coruña— tras muchos días de navegación y numerosas penalidades a bordo, arribaban a puerto americano estos intrépidos viajeros. Aurelio de Llano en sus Bellezas de Asturias de Oriente a Occidente (Oviedo, 1921), al referirse al puerto de Ribadesella, subraya cómo en él “se embarcaban antaño para América los jóvenes en el famoso bergantín “Havana”, de 5.000 quintales. Con viento favorable llegaba a Cuba en treinta y dos días; de lo contrario, tardaba setenta y cinco o más; hizo su último viaje a las Antillas en 1872”
Emigrantes de Somiedo y Miranda en "La Tropical" (La Habana) Aunque el campo y la industria eran actividades igualmente importantes, la mayoría de los emigrantes asturianos desarrollaban oficios relacionados con el comercio. Comenzaban como aprendices, en establecimiento de algún pariente o protector relacionado con esa actividad: tío, generalmente, o de algún paisano natural de su pueblo o concejo; a pesar de que, como recoge Enrique Collado … “el precario nivel de instrucción pública alcanzado por la mayoría de estos emigrados asturianos provenientes de una sociedad profundamente tradicional y de un medio eminentemente rural, resultaba un obstáculo para su inserción en un contexto mercantil y cultural mucho más aperturista y dinámico”. Aún así, la colonia asturiana alcanza un indiscutible poder económico: “La colonia asturiana de Cuba reunió, en su momento, el mayor número de asturianos fuera de Asturias consiguiendo una organización social, política y económica poderosa, como expresan la profusas y eficaces redes familiares y de paisanaje, las cuales dieron lugar a instituciones tan emblemáticas como El Centro Asturiano de La Habana, La Caja de Ahorros adscrita al centro y la Quinta de Salud Covadonga, entre otras.
Aunque, efectivamente, el Centro Asturiano de la Habana— fundado en 1886— fuera una de las asociaciones de socorro y ayuda a los inmigrantes asturianos en Cuba más importante— y sin duda de más renombre—, hubo toda una serie de sociedades asturianas (más de 30) vinculadas a los concejos de procedencia de tantos y tantos asturianos que habían “cruzado el charco”, llegando a englobarse en una Federación Nacional Cubana de Sociedades Asturianas: Círculo Ovetense de la Habana, Club Allerano de la Habana, Unión Cabranense, Naturales del Concejo de Boal, etc. Y entre ellas, la Sociedad Casina de la Habana, creada el 27 de junio de 1908. Si bien el destino deparó más de un fracaso entre los casinos emigrados, algunos conocieron el éxito como empresarios, representando un destacado papel en el crecimiento económico de Cuba en esa época. Su contribución llegó a ser importantísima— no sólo por la actividad industrial en la Isla de algunos de ellos, que llegaron a regentar fuertes empresas y alcanzar importantes cotas de poder e influencia en la sociedad cubana— sino por la repercusión que en su tierra de procedencia tuvieron sus donaciones. En un contexto de penuria económica en Asturias, desde Cuba llegaban importantes cantidades de dinero de estos indianos, en forma de ayuda directa a sus familiares o con el propósito de ser empleadas en el bien común: unas veces como obras civiles, construyendo carreteras, caminos y redes de agua, y otras en la promoción de la red escolar pública, a través de estas sociedades. Merece resaltar este último apunte, relacionado con el papel de “los emigrantes transoceánicos como agentes de modernización educativa en el norte de España”, tema de estudio del investigador Vicente Peña Saavedra, en cuya obra encontramos una de las pocas referencias bibliográficas de la Sociedad Casina de la Habana, como promotora de escuelas en el concejo: … Así ocurrió en Boal, donde la Sociedad de Naturales de aquel concejo con sede en La Habana (1912) levantó edificios de nueva planta, sencillos pero funcionales y dignos, en casi todos sus pueblos, dotándolos no sólo de aularios sino también de viviendas para los maestros, además de contribuir a la construcción de las escuelas graduadas ubicadas en la capital del municipio (Álvarez Quintana, 1991, II, pp. 271 y 284)7. En esta misma línea también merece ser destacada la Sociedad Casina (1909) de La Habana, que según Morales Saro (1992, p. 72) atendía a 17 colegios de su ayuntamiento…. En Prieres tenemos una irrefutable prueba de la vocación instructora de la Sociedad Casina, en forma de placa de mármol sobre el dintel de la puerta de la casa del maestro. Su texto deja muy claros los orígenes y la financiación de la casa, que data de 1922. “ESTA OBRA BENEFICA FUE HECHA POR SUSCRIPCION POPULAR, INICIADA POR LA SOCIEDAD CASINA DE LA HABANA SIENDO PRESIDENTE DON RAMON GARCÍA QUINTANA Y SUS PRINCIPALES COLABORADORES DON RAMON SANCHEZ Y DON JOSE ACEBO (*). AÑO 1922. ![]() (*) José Acebo Francisco , era natural de Prieres y resultó ser uno de los más importantes benefactores, no sólo de nuestro pueblo, sino también de nuestro concejo en los años 20. Que sepamos, contribuyó, además, a la reconstrucción de la escuela del pueblo tras el incendio que sufriera sobre 1920 y a la reparación de la capilla en 1922. Y a él se debe la construcción en 1928 de la carretera vecinal de “Linares a Nieves”. José Acebo, con su esposa Ramona y sus hijos Pepín y Alicia (visita a Prieres en 1922) Que no se nos olvide, pues, que a la Sociedad Casina de la Habana y a sus promotores e integrantes —paisanos casinos todos— les debemos mucho, y que cien años después de su fundación, parecen tornarse los papeles, ya que la existencia de muchos de estos emigrantes y sus descendientes no es fácil en Cuba. Hace unos años, surgió la iniciativa en Casu de constituir la Asociación de Amigos de la Sociedad Casina, cuyo fin es el mantener un flujo continuo de ayuda a estas gentes, ahora que la necesitan. Reivindiquemos desde aquí este tipo de iniciativas y apostemos porque el viaje que el Ayuntamiento y esta Asociación de Amigos organizan con motivo del centenario de la Sociedad Casina el próximo mes de junio, suponga un sentido y merecido homenaje a estos casinos de ultramar. Dori Barrial. Abril de 2008 BIBLIOGRAFÍA
Powered by AkoComment Tweaked Special Edition v.1.4.4 |
|||||||||||||
| < Anterior | Siguiente > |
|---|


















Comentarios (7)